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El Mayor Juramento

Pastor Javier Bertucci,

domingo 03 de marzo de 2024

 

“Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo” – Hebreos 6:13 (RV1960).

En los actos donde Dios nos pide entregar algo muy preciado, jamás se quedará con la recompensa, pues Él siempre sabrá retribuir en generosidad y abundancia la obediencia con la que has actuado conforme a lo que Él ha dicho.

El compromiso de Dios con bendecirte en abundancia jamás tendrá fecha de caducidad, pero todo comienza por la fe

La fe no es un recurso más sino un estilo de vida con el cual podemos transitar en el camino hacia todas las bendiciones que están dispuestas para nosotros en el Reino de los cielos.

Los juramentos en la Tierra no son comparables con el que ya Dios hizo a tu favor hace miles de años prometiendo bendecirte mucho más de lo que puedas pensar o pedir, y no lo hace a tu nivel sino a Su propio nivel como lo hizo con Abraham.

No te conformes con lo que el mundo ofrece sabiendo que lo que Dios ya ha hecho para ti sobrepasa los niveles humanos y naturales.

Mantén viva tu relación con la visión del cielo y verás que Dios enviará la provisión, entre más productivos seamos más será la bendición del Padre.

Dios premia y da recompensa a todos los esfuerzos hechos por llevar a cabo una visión basada en la fe.

“Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” – Gálatas 3:29 (RV1960).

Todos somos herederos por la fe del juramento que Dios hizo a Abraham, y con Él vienen la garantía de Sus promesas.

Dios no articula situaciones en las que duramente puedas desarrollar fe como en tragedias, toda fe que nos enseña a como vivir conforme al propósito del Señor viene por el oír Su palabra, no por circunstancias externas que nos pueden lastimar o hacer daño, Dios es amor y no sufrimiento.

“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” – Romanos 10.17 (RV1960).

El mundo está contaminado por la maldición del enemigo, y la mejor forma de sobreponernos a eso es creerle a Dios que lo va a bendecir en abundancia y que esa misma cobertura alcanzará a los suyos también.

Somos responsables de escoger lo que es bueno para nuestras vidas, y esa percepción solo proviene de conocer cuán grande es el amor del Padre por cada uno de nosotros.

El asunto de la bendición de Dios no es exclusividad sino de responsabilidad en accionar y confiar en todo lo bueno que se nos provee del cielo.

El lugar de tu nacimiento o tus orígenes no determina quien serás en el futuro y quien ya eres para Dios, y más aún, la forma en que el Padre quiere bendecirte.

Podrás ser la persona con los orígenes más humildes, pero tienes derecho de ser una persona de gran provisión accediendo a la herencia del juramento de Dios.

Nuestra fe en Jesús nos hace abandonar no solamente una naturaleza caída sino también la percepción poca o nula de lo que el futuro en Dios aguarda para nosotros accediendo a una vida nueva llena de oportunidades y esperanza en la fe.

Abandona las acciones autodestructivas con la fe puesta en Jesús, la cual y sin duda hará de ti una mejor persona. Los cambios positivos constantes provienen de una vida dedicada a vivir conforme al propósito de Dios.

Tu forma de ser no determina como vas a recibir la bendición que esperas, nada merecemos por causa de nuestra naturaleza humana, pero por causa de la gracia abundante de Dios puedes tener todo lo que has creído con todo tu corazón.

Tener a Jesús en el corazón es suficiente en la vida, lo demás vendrá por añadidura.

No te conformes con lo que tu mente humana cree merecer, cuando la fe en Dios te ha garantizado bendecirte aun más de lo que estás pidiendo.

Dios y su forma de obrar en ti es de progresividad, por tanto, Él espera que asimismo tu también puedas progresar por medio de Su amor.

“Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto” – Proverbios 4:18 (RV1960).

Dios nos invita todos los días a ser dinámicos.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” – 2 Corintios 5:17 (RV1960).

Jesús nos ha constituido dentro de un pacto que nos transforma en hijos de Dios, que pueden acceder a todas sus bendiciones y que sin importar como hayamos sido, Su gracia nos seguirá alcanzando todos los días.

“Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.” – Gálatas 3:13-14 (RV1960).

El Señor a través de Jesús nos ha redimido de todo lo que nos pudo alejar de creer que si podemos ser bendecidos por Él, Cristo llevó la maldición en sí mismo para que todos pudiéramos vivir en bendición.

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” – 3 Juan 1:2 (RV1960).

Si tenemos al Espíritu Santo en nosotros, genuinamente podemos prosperar y estar en bendición, apégate siempre al sistema que Dios ha creado para obtener sus bendiciones.

Convéncete hoy de que Dios quiere bendecirte porque te ama profundamente.