Project Description

El poder de la semilla

Pastor Javier Bertucci

Domingo 06-11-2022

 

 

Marcos 4:3: “Oíd: He aquí, el sembrador salió a sembrar.”

Gálatas 6:7-8: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna”.

Cuando damos diezmos y ofrendas le estamos diciendo a Dios que Él es nuestro proveedor, el dinero es una señal de agradecimiento, no lo hacemos por negocio.

El diezmo se instituye en Génesis con Abraham y se hace como una correspondencia al agradecimiento a Melquisedec por haberlo bendecido y darle el honor de compartir con él (Génesis 14:20). De modo que cuando damos dinero es una expresión de amor hacia Aquel que nos llamó de las tinieblas y nos pasó a su luz admirable, que murió por nosotros, por eso le damos un poco de lo que por gracia hemos recibido. Sin embargo, hay promesas correspondientes en el asunto de dar para Dios.

2 Corintios 9:7: “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre”.

Dios ama a quien da con revelación.

1 Pedro 1:23-25: “Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Porque: Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada”.

A Jesús se le llama “semilla incorruptible” de Dios, porque no fue concebido de la forma natural como vinimos al mundo nosotros. Ese término “semilla” también se refiere a la Palabra de Dios. Génesis 1:1 inicia diciendo: “En el principio”, y la misma expresión la encontramos cuando nos vamos a Juan 1:1: “En el principio”. Hay un lugar en el que Dios se para a crear, no dice la Biblia “al principio”, sino “en el principio”.

Juan 1:1: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”.

Si en el momento de la creación, el Espíritu Santo estaba en la Tierra moviéndose, el Padre estaba ubicado en el lugar de la creación, ¿quién es Jesús en la creación? Lo que Dios decía, era Jesús manifestándose como su Hijo. Juan dice que el Verbo existía con Dios, Él es la Palabra de Dios, que más adelante es hecho carne.

Juan 1:14: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”.

Dios envió a su hijo en forma de hombre. Jesús no nació de una semilla corruptible de un hombre, sino de una incorruptible que venía directo de Dios.

La parábola del sembrador en Marcos cuatro, habla de cuatro tipos de circunstancias que se convierten en hechos. La primera, que cae junto al camino, la segunda entre espinos, la tercera que cae entre piedras, y la última que cae en tierra fértil.

Marcos 4:4-9: “Y al sembrar, aconteció que una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves del cielo y la comieron. Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra. Pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno. Entonces les dijo: El que tiene oídos para oír, oiga”.

Marcos 4:20-21: “Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno. También les dijo: ¿Acaso se trae la luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero?”

La semilla que da fruto al 30%, 60% y al 100% tiene la capacidad de generar luz y alumbrar a todos lo que están en el cuarto, es decir, sacar a muchos de las tinieblas, este tipo de personas están llamadas a ser luminares en este mundo.

Marcos 4:22: “Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz”.

Para que la semilla de fruto debe ser sembrada y cuando esto ocurre desaparece, pero llega el momento de su nacimiento. Asimismo, todo aquel que tiene la semilla incorruptible y la palabra de Dios germinada en su corazón, no tardará en manifestarse lo que está dentro de su vida.

Marcos 4:23: “Si alguno tiene oídos para oír, oiga”.

Marcos 4:24-29 (NTV): “Luego agregó: «Presten mucha atención a lo que oyen. Cuanto más atentamente escuchen, tanto más entendimiento les será dado, y se les dará aún más. A los que escuchan mis enseñanzas se les dará más entendimiento, pero a los que no escuchan, se les quitará aun lo poco que entiendan». Jesús también dijo: «El reino de Dios es como un agricultor que esparce semilla en la tierra. Día y noche, sea que él esté dormido o despierto, la semilla brota y crece, pero él no entiende cómo sucede. La tierra produce las cosechas por sí sola. Primero aparece una hoja, luego se forma la espiga y finalmente el grano madura. Tan pronto como el grano está listo, el agricultor lo corta con la hoz porque ha llegado el tiempo de la cosecha».

No somos responsables de que la gente venga a iglesia ni que cambie, somos responsables de esparcir la semilla, es decir, sembrarla en el corazón de las personas.

Marcos 4:30-32: “Jesús dijo: «¿Cómo puedo describir el reino de Dios? ¿Qué relato emplearé para ilustrarlo? Es como una semilla de mostaza sembrada en la tierra. Es la más pequeña de todas las semillas, pero se convierte en la planta más grande del huerto; sus ramas llegan a ser tan grandes que los pájaros hacen nidos bajo su sombra».

Uno solo que crea en Jesús en la familia tiene el poder de hacer una influencia para que todos puedan creer en Él, es tan poderoso, que no solamente puede ser afectada nuestra primera generación, sino también las posteriores.