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El poder y la influencia del Reino

(Domingo 20-09-2020)

Pastor Yobany Blanco

Mateo 13:31-33

El Reino de Dios no vino a la tierra para encerrarse, ni para quedarse pequeño, vino para crecer y hacerse un árbol que le de sombra a toda la humanidad, tal vez comienza como algo pequeño, pero no se queda así. Todo aquel que entiende el Reino de Dios, y cómo funciona a través de la Iglesia, no se queda pequeño en su visión, porque todo lo que el Reino toca e influencia, lo hace crecer. El Reino de Dios vino como una semilla, y Jesús vino a la tierra para devolvernos, no solo la salvación y redención, que es lo más importante, sino a recuperar el Reino que Adán perdió por causa del pecado y la caída. Satanás se roba el Reino y empieza a ejercer dominio sobre la tierra, establece todo un sistema de maldad, pero el Padre tenía un plan, como siempre lo ha tenido, porque no importa lo que haga el enemigo, y como se vean las circunstancias, antes de que el enemigo haga algo contra nuestra vida, Iglesia o la humanidad, ya Dios preparó un plan para salvarla y para regresar el dominio y presencia de Dios a la tierra. El Padre envía desde el cielo a su hijo Jesucristo, quien empieza a proclamar el mensaje de salvación, el cual le dice a la humanidad que Dios tiene un plan con la tierra, un mensaje que hoy día se ha extendido a millones de personas.

Hay promesas del Reino de Dios para la tierra en estos últimos tiempos, va a empezar a surgir un movimiento de salvación, justicia y paz, un poderoso avivamiento está por despertar, porque el Reino de Dios es imposible que se esconda y que sea ignorado. Ahora, todos los que creemos en Jesús como Señor y Salvador, debemos entender que también el poder de Dios habita en nosotros, somos ciudadanos del Reino de los Cielos, tenemos un propósito, una misión y un sueño que cumplir, porque Jesús nos devuelve nuestra posición original de dominio.

El Reino de Dios puede cambiar nuestra situación actual, puede transformar todo lo que toca, solo nos hace falta mayor manifestación de ese Reino en nuestras vidas, Iglesia y naciones de la tierra. Lo primero que debemos recuperar para tener el Reino, es la identidad de hijos de Dios, nuestro diseño original, porque fuimos creados para ejercer dominio, no fuimos diseñados para ser dominados por el mal, sino para dominar el mal y traer el bien de Dios a la tierra, no nos dejemos dominar por la enfermedad, por los síntomas de maldad, por el pecado o la pobreza, Dios nos ha dado un poder e influencia para que pongamos a todo enemigo de nuestra alma, salvación y propósitos del Padre en nuestras vidas, debajo de nuestros pies. Dios le dio una promesa a Eva, cuando la serpiente la hizo pecar, “y pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el calcañal” (Génesis 3:15).

Es lamentable que muchas veces nos conformemos con menos de la manifestación del Reino de Dios en nuestras vidas, familias, ciudades y país. El Reino de Dios es la influencia de un Rey, y hay un Rey de gloria sobre todas las naciones de la tierra, y es Jesucristo. Cuando la influencia del Rey y su voluntad se expanden sobre todo el territorio, los ciudadanos empiezan a ser transformados y tratados a la imagen de ese Rey; en otras palabras, Jesucristo y su mensaje deben ser llevados hasta el último rincón de la tierra, no es tiempo de callar, sino de llevar el mensaje de salvación de nuestro Señor Jesucristo, porque Él tiene el poder de traer la voluntad de Dios a la tierra. Cuando hablamos el mensaje que habló Jesús estando en la tierra, estamos trayendo el deseo de Dios a la tierra, por eso Él decía, cuando tu ores, hazlo de esta manera, “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu Reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:9-10). Podemos tener en nuestro hogar salvación, sanidad, la presencia de Dios, prosperidad y abundancia, porque el Reino de Dios es todo eso, y todo lo que el Reino de Dios es, tiene y la influencia de su gloria, puede venir a nuestra vida, Iglesia y país.

El Reino de Dios viene para leudarlo todo, pero debe entrar, y ese es el problema de mucha gente, que, por el temor y el miedo de exponerse a lugares de influencia, porque sienten que el pecado y la maldad de ciertos sistemas los puedan cambiar a ellos, no son capaces de ir, pero la realidad es que si tenemos Reino, el mundo no nos va a convertir a ellos, sino que se tendrá que convertir a nosotros. Jesús vino a la tierra y se introdujo entre nosotros, y al estar en nosotros, lo empezó a cambiar todo. Donde quiera que un hijo de Dios entre, va a llevar los principios y valores de ese sistema glorioso que va a traer a los hombres paz y justicia, porque no existe sobre la tierra un modelo que pueda traerle a la humanidad justicia, paz y gozo.

Reino es dominio, majestad, poder, gloria, influencia, corona, liderazgo y autoridad, y ese Reino se viene a vivir en el corazón de los que viven con el Rey, para que ahora, a través de nuestra vida, podamos transformar este mundo a lo que el Cielo es. Jesús vino a la tierra en un tiempo más difícil que el que nosotros vivimos actualmente, y empezó con la levadura de su mensaje, del amor, de la paz, de la redención y de la Sangre del Cordero, a traer orden, porque lo que estaba desordenado, el mensaje de Reino lo empezó a ordenar. El diseño que va a traer orden, justicia y gloria a las naciones de la tierra, viene por medio de los hijos de Dios redimidos por la Sangre de Cristo, que tienen a Jesús viviendo en su corazón y su levadura, es decir, un poder para transformar naciones enteras. Dios nos ha entregado el mundo, así que no tengamos miedo del liderazgo que Él nos ha entregado, porque Dios prometió hacer de la Iglesia cabeza de los montes (Isaías 2:2), una antorcha que brille en lo alto (Mateo 5:15) para que traiga verdad y paz a las naciones de la tierra.

El Reino de Dios cuando llega, no divide, une, porque es unidad, cuando Jesús vino a la tierra, empezó a unir voluntades, empezó a llamar a gente sencilla, común, pero los unió en torno a una visión y a un sueño, y les dio influencia, poder y autoridad, y a su vez, ellos empezaron a hablar el mensaje a mucha gente. Necesitamos ponernos en acuerdo para confrontar las mentiras que se viven en las naciones de la tierra, la Biblia dice que Satanás vino para hurtar, matar y destruir, pero Jesús vino para deshacer las obras del diablo, y para que tengamos vida, y vida en abundancia (Juan 10:10) , llegó la hora de los hijos de Dios, nacimos para reinar, no para estar escondidos, no le tengamos miedo a nuestro llamado e influencia, al poder que Dios nos quiere entregar, a la autoridad, asumamos nuestra posición y llamado en este tiempo.

1 Corintios 4:20: “Pues el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.”

Cristo vino a traer un mensaje acompañado de poder y autoridad, por medio del mundo espiritual ejercía una influencia en la tierra con la que destruía al maligno sus obras, porque el Reino de Dios es invasivo y desplaza otro reino. Jesús no solo predicaba, sanaba a los enfermos, libertaba a los cautivos, traía paz a la gente, manifestaba milagros y señales que respaldaban su mensaje. Quienes tienen Reino, serán empoderados de una unción que va a traer milagros y señales, que van a respaldar que el poder de Dios habita en ellos. Tenemos autoridad, porque se nos ha delegado ese Reino, pero lo primero que debemos recuperar, es la revelación de Jesucristo como Rey de reyes y Señor de señores, porque todo creyente que se conecta a Jesús como Rey, empieza a tener un impacto de transformación mayor a la que estaba ejerciendo antes de esa revelación.

Una Iglesia que tiene poder para extender el dominio de Jesús sobre un país, es una Iglesia que se le ha revelado que Jesucristo es Rey, así que no habrá pestes, plagas, diseño humano e injusticia que haga desaparecer a la Iglesia, porque las puertas del mismo infierno, no prevalecerán contra ella (Mateo 16:18), porque se le ha sido dada una autoridad de permanecer en poder en medio de todos los problemas, así que no hay nada que nos haga caer o retroceder, porque el Reino está en nosotros y su poder e influencia harán que el enemigo se debilite sobre nuestras vidas. Tenemos poder y autoridad para mover el mundo a nuestro favor, no importa que hoy nos veamos pequeños, pero son más lo que están con nosotros, que los que están en contra, cuando entendemos que somos ciudadanos de un Reino, entendemos que hay legiones de ángeles a nuestro favor, para decir “venga tu Reino a mi país”, para que de esta manera sea transformado.

Cuando entendemos la autoridad del Reino, que Jesús es Rey, y que Él ha puesto bajo nuestro dominio el poder de que se muevan los ángeles y el mundo espiritual, empezamos a orar “Señor, abre el cielo, quebranta los principados, las potestades y destruye a los enemigos de tu visión en las naciones de la tierra”, y va a acontecer que Cielo va a autorizar, por eso, lo que se gana en el espíritu, se manifiesta en la tierra. Hay una unción de Reino que nos fortalece a nosotros en tiempos de debilidad, es un vestido de autoridad, de poder y dominio, que nos impulsa a seguir adelante, así que no nos cansemos y entreguemos, porque viene un ánimo de Dios a través de su movimiento espiritual para aquellos que han perseverado.

Cuando estamos vestidos de Reino y de autoridad, no importa que el enemigo intente matarnos, el Señor estará con nosotros para librarnos y protegernos, el mal no nos hará daño, porque el ángel Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende (Salmo 34:7), y de la peor circunstancia de nuestra vida, puede venir la mayor promoción.

Lucas 22:28 -29: “Y vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas. Yo, pues, os asigno un Reino, como mi Padre me lo asignó a mí.”

La mayoría de las personas quieren estar es en la abundancia, pero quienes permanecen en Dios en las pruebas, a esa generación de valientes que siguen dando la cara por el Reino, que siguen anunciando la voluntad de Dios que está por venir sobre la tierra, que siguen orando y creyendo, Dios les asignará un Reino, así como el Padre se lo asignó a Jesús; tenemos una misión de anunciar el mensaje del Evangelio, pero no solo el mensaje, sino la autoridad y la unción del Espíritu Santo, se nos delegó una misión, pero también las herramientas para traer la visión del Padre sobre la tierra. Dios nos va a dar diseños y estrategias para tocar a todo el país, así como a todas las áreas y lugares de influencia, tenemos herramientas celestiales y sobrenaturales. Empecemos a ejercer autoridad y declaremos que toda rodilla en Venezuela y las naciones de la tierra, se doblarán como en los tiempos de Daniel.

Mateo 9:35: “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.”

Jesús, quien tenía el mensaje correcto, no se escondió ni se quedó en un lugar, empezó a recorrer cada comunidad, y su mensaje era el del Reino de Dios, que la autoridad de Dios regresaba a la tierra, y que creyeran en Él. No callemos nuestro mensaje, sigamos hablando en todo lugar, porque él tiene la levadura de transformación. Jesús nos ha investido de una autoridad para decirle al maligno sobre nuestra casa, “por el nombre del Señor Jesucristo te ordeno que saques tus garras de enfermedad, pobreza y enfermedad de mi familia y país, te expulso y echo fuera, no puedes tocar mi familia ni mis hijos, porque ya ellos tienen dueño, el Señor Jesucristo”, cuando oramos de esta manera, el enemigo no le queda de otra sino que salir, porque reconoce que en nosotros esta la misma autoridad que habitó en Jesús. Recuperemos el mensaje y ministerio de Jesús, la unción de señales y maravillas, la influencia sobre ciudades y naciones enteras.

Apocalipsis 11: 15: “El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: “Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará  por los siglos de los siglos”.

Dejemos el orgullo y la soberbia de jugar a ser Dios, y arrepintámonos ante nuestro Padre para que el traiga desde el cielo tiempos de refrigerio y sanidad sobre las naciones de la tierra. El poder, la autoridad y la influencia del Reino sobre los hijos de Dios, coloca en nuestras manos llaves de dominio y de poder para abrir lo que está cerrado. Hay hombres y mujeres que le son dadas llaves para la salvación de su familia, a otros para la salvación de su comunidad, según el nivel de autoridad que se les ha revelado, pero hay hombres y mujeres a los que se le entregan llaves de dominio y autoridad sobre naciones enteras, somos nosotros quienes decidimos, según la revelación del Reino de Dios, qué llaves queremos tener en nuestras manos. Hay siete llaves que abren los cielos para cambios y transformaciones de nuestra familia, comunidad, ciudad e inclusive nuestro país, ellas son, la oración, la obediencia, diezmos y ofrendas, la revelación de Cristo y su Palabra, la confesión de fe, la alabanza y adoración, y la llave de la autoridad y dominio.

Daniel 2:44: “En los días de estos reyes, el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre.”

Dios está levantando de en medio de este caos, una Iglesia y una generación de Reino para traer la voluntad del Padre a la tierra, y todos los demás sistemas van a caer, pero será levantado el Reino de Dios y este permanecerá para siempre. Viene un tiempo en el que por ser obedientes a nuestro Dios, Él nos entregará el dominio y la autoridad del liderazgo sobre todos estos reinos, y su Reino será para siempre, ¡viene un avivamiento permanente! cuando se encienda la llama de la influencia de Dios y su mensaje, permanecerá para siempre, hasta que Cristo venga. ¡Contémonos con Jesús como Rey!