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La oración más poderosa

(Martes 11-08-2020)
Pastor Francisco Barrios

Todos tenemos un gran interés de que nuestras oraciones sean oídas y respondidas, y la Biblia nos enseña cómo hacer para que nuestra oración sea eficaz, porque este tipo de oración, puede mucho. Una oración es poderosa, eficaz y tiene el poder de influenciar al Cielo para dar una respuesta a la tierra, cuando está argumentada y respaldada por la Palabra de Dios, debido a que nuestro Padre no tiene compromiso con lo que nosotros u otros digan, sino con lo que Él ha dicho en su Palabra.

Isaías 41:21: “Alegad por vuestra causa, dice Jehová; presentad vuestras pruebas, dice el Rey de Jacob.”

Los jueces terrenales no tienen compromiso con las personas, sino con las leyes de su país; el juez de todo el universo es Dios, el abogado defensor es Jesús, y nuestra constitución es la Palabra de Dios, así que cuando venimos ante el juez de toda la tierra, nuestras peticiones y solicitudes deben venir respaldadas por la constitución nuestra, es decir, la Biblia, debido a que cuando lo hacemos, estamos argumentando nuestra petición.

Una oración es eficaz cuando la argumentamos con las promesas de la Biblia, que es con quien Dios tiene compromiso; además, cuando hacemos esto, estamos declarando la Palabra, y ella nos dice que la fe viene por el oír, y el oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17). Cuando argumentamos nuestra petición, viene fe a nuestro corazón, y es precisamente la fe, la que mueve la mano de Dios, porque para el que cree, todo es posible (Marcos 9:23).

Cuando estamos abatidos, pero nuestro cuerpo, alma y mente empiezan a escuchar la Palabra, algo grande sucede, somos fortalecidos y empezamos a tener la confianza de que algo mejor viene de camino para nosotros. Es muy poderosa la oración que es argumentada en la Palabra, porque se hace muy eficaz.

1 Juan 5:14-15: ” Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”

Oramos conforme a la voluntad de Dios, cuando respaldamos nuestro clamor con la Palabra. Si nuestra petición tiene el respaldo de las promesas escritas en la Biblia, esa oración está siendo realizada bajo la voluntad de Dios, porque Él no quiere que vivamos enfermos, ni que caminemos endeudados, ni llenos de problemas, dice la Biblia que Él se hizo pobre para que nosotros fuésemos enriquecidos (2 Corintios 8:9), que por sus heridas, nosotros somos sanados (Isaías 53:5). Toda oración que hagamos respaldada por la Palabra, está siendo guiada por la voluntad de Dios, y cuando oramos de esta manera, tenemos garantía que recibiremos respuesta del Cielo.

Romanos 10: 17: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

Toda oración que se hace con el respaldo de la Palabra, va a traer fe. Cuando nuestro cuerpo empieza a oír la Palabra, él reacciona a la fe, la Biblia declara, y está comprobado por la ciencia, que el ánimo del hombre soporta la enfermedad, más el de espíritu abatido, es quebranto de los huesos (Proverbios 18:14); toda persona entristecida, afecta su sistema inmunológico, pero aquellos que están llenos de ánimo y de fe, su organismo reacciona y es fortalecido. La Palabra de Dios es poderosa para imprimirle a nuestra alma fe.

2 Crónicas 6:12-17: “Se puso luego Salomón delante del altar de Jehová, en presencia de toda la congregación de Israel, y extendió sus manos. Porque Salomón había hecho un estrado de bronce de cinco codos de largo, de cinco codos de ancho y de altura de tres codos, y lo había puesto en medio del atrio; y se puso sobre él, se arrodilló delante de toda la congregación de Israel, y extendió sus manos al cielo, y dijo: Jehová Dios de Israel, no hay Dios semejante a ti en el cielo ni en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia con tus siervos que caminan delante de ti de todo su corazón; que has guardado a tu siervo David mi padre lo que le prometiste; tú lo dijiste con tu boca, y con tu mano lo has cumplido, como se ve en este día. Ahora, pues, Jehová Dios de Israel, cumple a tu siervo David mi padre lo que le has prometido, diciendo: No faltará de ti varón delante de mí, que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden su camino, andando en mi ley, como tú has andado delante de mí. Ahora, pues, oh Jehová Dios de Israel, cúmplase tu palabra que dijiste a tu siervo David.”

Digámosle a Dios: “Tú dijiste”, pero para ello debemos abrir nuestra Biblia y ubicar las promesas de Dios que respalden nuestra petición. A Dios no solamente le debemos pedir por pedir, sino que debemos procurar que nuestra oración sea eficaz, y solamente podrá serlo cuando la argumentemos con las promesas escritas en la Biblia. No supliquemos nuestro caso, argumentémoslo delante de Dios, eso va a hacer que haya un cambio en nuestra vida en cuanto a la respuesta del Cielo a nuestra petición.

Cuando argumentamos nuestra oración y además la hacemos en compañía de otros, hay algo poderoso, es lo que llamamos el poder del acuerdo. Cuando nos colocamos de acuerdo con otros que oran, para juntos clamar a Dios por nuestras peticiones, recibimos nuevas fuerzas y la fe es fortalecida.

Mateo 18:19: “Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.”

Cuando nos juntamos con otros para orar, y unimos nuestra fe a la de ellos, hace que haya una oración suficiente para que el Cielo actúe. Muchas veces las situaciones que atravesamos nos abruman, y es por ello que necesitamos el apoyo de otros intercesores. La oración es poderosa cuando la argumentamos con la Palabra, pero también cuando nos unimos con otros a orar por ellas.

Marcos 2:3-5: “Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro. Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.”

Jesús muchas veces hace milagros en nosotros por la fe de otros. La fe de nosotros puede estar disminuida y dañada, producto de muchas situaciones difíciles que hemos atravesado, y necesitamos que nuestra fe sea fortalecida, por lo que se requiere de verdaderos amigos intercesores, que nos carguen en sus hombros, y le presenten a Jesús nuestro problema y necesidad; cuando hacemos esto, logramos que la fe colectiva, haga que Dios opere a nuestro favor.

Una oración es muy poderosa cuando la respaldamos con la Palabra, y con la fe de otros que realmente son intercesores.