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Mas a Dios gracias

(Domingo 27-09-2020)

Pastor Javier Bertucci

Una de las causas más comunes del creyente al no ver avance en su vida, es la falta de agradecer a Dios, y no solamente agradecerle en un momento, sino vivir agradecido. Tenemos centenares de razones por las cuales agradecer a Dios, entre ellos, el despertar, la salud, el alimento, poder descansar, reír y estar vivos, lo que nos habla de una vida de agradecimiento; solo el hecho de que Jesús haya entregado su vida por nosotros, es suficiente para vivir en esta Tierra agradecidos, sabiendo que lo que no hemos obtenido todavía, lo obtendremos en el cielo, que nuestra visión no se limita a lo horizontal, sino que es vertical, conocemos que vamos al cielo y que veremos a nuestro Señor Jesús, y esa es la fe que tenemos en Él.

La queja nos hunde, como el que cae en la arena movediza, y que mientras más se mueve, más se sumerge, de esta manera, la queja provoca que nos sumerjamos en el problema, en el conflicto y en la circunstancia difícil que podamos estar atravesando; no hay esperanza para el que se queja. Aunque no entendamos lo que podamos estar atravesando, debemos dar a Dios gracias, esa es la perspectiva de quien cree en Él, dice la Biblia que “el justo por su fe vivirá” (Romanos 1:17). La queja evita que lleguemos a la meta, pero dar gracias a Dios es el vehículo que nos lleva a nuestra próxima victoria.

Colosenses 3:15: “Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo. Y sed agradecidos.”

La persona que se queja vive en angustia, en cambio, quien da gracias vive en paz, desde la seguridad de su corazón de que algo Dios va a obrar a su favor, aunque no lo vea, porque conoce que Dios se mueve en pro de alguien agradecido. El hecho de que hoy no tengamos todas las cosas que quisiéramos tener, no puede hacernos personas que viven en queja constante. Cuando atravesamos por un conflicto, la primera palabra que sale de nuestra boca es la que regirá todo el curso de aquella adversidad. Job pudo ver cómo sus hijos y ganado morían, cómo su salud estaba comprometida, y recibió el ataque verbal de su esposa, pero aunque vio venir todas estas circunstancias, dijo “aunque Él me mataré, en Él confiaré” (Job 13:15). Hay declaraciones, que cuando nosotros las hacemos agarradas de la fe, determinan el conflicto para bien o para mal.

2 Corintios 2:14: “Pero gracias a Dios, que nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y que por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.”

Que el diablo nos lleve cualquier cosa, pero jamás nuestra acción de gracias, porque esa es el armas más poderosa para recuperar lo que hemos perdido y para regresar a la victoria; la acción de gracias tiene un poder ilimitado para quien la practica constantemente. No damos gracias a Dios porque Él nos lleva en triunfo, sino que Él nos lleva en triunfo porque damos gracias, esa es la vida que debemos vivir.

Éxodo 16: 35: “Así comieron los hijos de Israel maná durante cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada; maná comieron hasta que llegaron a los límites de la tierra de Canaán.”

El agradecimiento de hoy nos prepara para la provisión de mañana. Quien agradece constantemente, siempre va a tener creatividad e ideas innovadoras, quien se queja va a vivir hundido en la oscuridad de su conflicto. Cuando la queja sale de nuestros labios, la derrota llega a nuestras vidas, es la acción de gracias la que puede hacer que nuestros corazones se levanten en victoria. Si vivimos una vida de agradecimiento, cosas grandes van a empezar a suceder en nuestras vidas, veremos cómo Dios empezará a intervenir sobrenaturalmente, porque caminamos en ese accionar de gracias y no hay nada que nos pueda sacar de allí.

Jonás 2: 8-10:Los que siguen vanidades ilusorias, su fidelidad abandonan. Mas yo, con voz de alabanza, te ofreceré sacrificios; cumpliré lo que te prometí. ¡La salvación viene de Jehová! Entonces Jehová dio orden al pez, el cual vomitó a Jonás en tierra.”

La obediencia es más poderosa que el éxito. Jonás vivía para la reputación y la imagen, pero entendió en el vientre del pez que esas eran vanidades ilusorias, y que la queja no le sacaría de los problemas, pero que la alabanza lo liberaría, porque ella nos permite decirle a Dios lo que Él es para nosotros, y lo que esperamos que haga. Cuando cantamos en medio del problema, Dios nos oye, pues, su corazón se inclina a sus hijos que le adoran y dan gracias a pesar de las circunstancias, lo que trae como resultado empezar a sentir que aunque nada a nuestro alrededor haya cambiado, nosotros no seguimos siendo los mismos, que hemos pasado de ser hombres y mujeres de queja, a hombres de alabanza. Jonás también recordó que muchas veces había comprometido su palabra con Dios, y que no le había cumplido, y dice la Biblia en Eclesiastés 5:5: “Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas”; la única forma de tener moral para pedirle a Dios, es cumplirle con lo que le hayamos prometido. Jonás entendió que el único que podía salvarlo del conflicto que estaba atravesando, era Dios, y su obediencia salvó a todo un país.

Cuando entendemos los errores de la vida y los defectos para corregirlos, Dios será tan bueno para llevarnos a nuestro nivel inicial y para ayudarnos a recuperar nuestro destino y propósito. Nuestra actitud debe ser de agradecer a Dios, aunque no entendamos lo que acontece, recordemos que no caminamos por lo que vemos, sino por nuestra obediencia, no por la queja, sino por nuestra acción de gracias. Si nos atrevemos a vivir con acciones de gracias, vamos a tener grandes avances espirituales. Cambiemos la queja por acciones de gracias y la desconfianza por confianza.