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No desmayes, persiste en la oración.

Líder Oswaldo Montilla

Martes 07-06-2022

 

 

Lucas 18:1-3: “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar. Diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.”

Jesús establece la oración como una necesidad, y no como una obligación. Si como creyentes empezamos a ver la oración como una necesidad de nuestro espíritu, comenzaremos a disfrutar más del tiempo de comunión. Cuando nos apartamos para estar con Dios, construimos y alimentamos el espíritu, para así vencer toda circunstancia.

La oración cambia el entorno espiritual que nos rodea. Una Iglesia apercibida en los tiempos, conoce que en el mundo muchas veces acontecen situaciones físicas que tienen connotaciones espirituales, y esas situaciones solo pueden ser transformadas por medio de la oración.

No esperemos a que vengan malas temporadas para construir un hábito de oración. En la parábola Jesús muestra una situación, un hombre capaz de hacer justicia y una mujer insistente (Lucas 18:1-8). Por medio de ellos se ejemplifica que no hay problema que una oración insistente no pueda solucionar. Jesús entendía que por naturaleza los humanos tendemos a desmayar, por eso enseñó que quien persiste en oración, alcanzará su victoria.

Dios nos hará justicia de aquello que nos aflige, Él se va a levantar para traer la respuesta que estamos orando. No perdamos las esperanzas, mantengamos la lucha en oración hasta que veamos la mano de Dios obrar. Cuando una Iglesia reconoce su dependencia del Padre y persevera, mueve el Cielo a su favor.

Génesis 32:24-26: “Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices.”

Jacob, era calificado como un hombre tramposo, pero su persistencia llamó la atención de Dios. Jacob entendió que debía pelear por su bendición, y persistió en su lucha contra el ángel hasta el alba, incluso cuando se encontraba herido. La Iglesia debe tener la actitud aguerrida de Jacob, y luchar, aun con heridas.

Génesis 32:27-30: “Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.”

El nombre “Israel” se debe a que un hombre entendió la importancia de insistir hasta alcanzar su bendición. Incluso, en la actualidad podemos ver la bendición de Dios en Israel, al ser una nación bendita y prospera. Oremos aun cuando tengamos debilidades; si estamos heridos, perseveremos, y veremos como nuestra bendición será tan abundante que alcanzará para las próximas generaciones.