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Orando fervientemente en el proceso

Líder Oswaldo Montilla,

12 de Septiembre de 2023.

 

Dios es bueno, y aun en medio del proceso, la mano de Dios se está moviendo a tu favor.

“La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos. Elías era tan humano como cualquiera de nosotros; sin embargo, cuando oró con fervor para que no cayera lluvia, ¡no llovió durante tres años y medio! Más tarde, cuando volvió a orar, el cielo envió lluvia, y la tierra comenzó a dar cosechas.” – Santiago 5:16-18 (Biblia NTV).

La oración crea y produce resultados maravillosos en frente de lo que se ha levantado en contra de nuestras vidas.

En la Biblia existe el ejemplo del profeta Elías, quien era un hombre con una conexión con Dios extraordinaria, el cual también por su condición humana estuvo sujeto a pasiones y perseguido por ellas; sin embargo, la diferencia de que pudiera resistir a ese tipo de momentos duros estaba en lo constante que era en la oración al Señor.

Aun desde el proceso, la oración tiene el poder para cambiar el proceso que estás viviendo para vivir en la victoria que Dios concede gracias a la persistencia y la insistencia.

Asimismo, estar sujetos a la oración en medio del proceso hace que cada creyente sea fortalecido por la comunión intima con Dios, haciendo que los pactos que ha hecho con cada uno de ellos sean notorios.

Al igual que Elías, cada creyente debe permanecer orando fervientemente en el proceso sin dejar que su humanidad se convierta en una limitante, y desarrollando tal nivel de oración que les haga vivir realmente sumergidos en la presencia de Dios.

“Y le dijo Elías: Vive Jehová de los ejércitos, en cuya presencia estoy, que hoy me mostraré a él” – 1 reyes 18:15 (RV 1960).

Como cristianos debemos aprender que el producto obtenido de cada oración no es por causa de algún talento o don personal, sino por la misma gracia de Dios y Su palabra se hace vida a través de nuestra boca con autoridad que hacer por medio de la fe.

No debemos acostumbrarnos al proceso, ya que a través de la oración ferviente se puede lograr salir de él a través de un fortalecimiento en Dios, sacando lo mejor de cada uno. En lugar de darle espacio a la queja, se debe tener una actitud firme confiando que la oración es una herramienta eficaz para vencer y salir adelante.

Tales circunstancias que acontecen en nuestra vida hacen que busquemos refugio en otros lugares fuera de Dios, pero Su misericordia infinita nos alcanza hasta los lugares más ocultos que hayamos elegido para “protegernos” de esos procesos, debilidades o pasiones.

El que una persona sea de Dios o le identifiquen como tal, no lo exime de vivir o experimentar circunstancias humanas que le adentren en un proceso, pero la diferencia está en que aun siendo ungido por Dios es lo completamente dependiente de Él a través de la oración para vencer y vivir.

No existe ningún tipo de limite entre los creyentes y Dios, de tal manera que hay un libre acceso para que todos aquellos que están siendo procesados puedan acercarse confiadamente a la gracia del Señor y así poder hallar Su gracia y Su favor en medio de tiempos difíciles.

“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” – Hebreos 4:16 (RV 1960).

Dios en medio de la circunstancia difícil, en medio de “la cueva”, te hallará con Su oportuno socorro.

“Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?” – 1 Reyes 19:9 (RV 1960).

El lugar donde Dios quiere verte no es en una cueva, sino haciendo Su voluntad para la cual te ha llamado. De manera, que tal palabra que te decidas a compartir en el nombre del Padre, será la que cause un milagro del cielo a favor de la Tierra.

Solo Dios puede sacarte del lugar oculto donde permaneces por causa del proceso, para poder llevarte a un nuevo nivel de Su gracia y amor, que comprende todas sus bondades para tu vida; por eso, nada de lo que venga en contra de tu vida puede hacerle frente a lo que Dios ya ha dicho que hará en ti.

Nada podrá detener lo que Dios ya ha determinado en ti, porque la mano del Señor se mueve en la vida de quienes han decidido humillarse ante Su presencia.

“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo” – 1 Pedro 5:6 (RV 1960).

En medio del proceso, cuando no sientes que tienes valor, Dios jamás ha apartado Su mirada de ti, y por causa de Su amor, es que al salir del proceso te convierte en un diamante que hace resplandecer la obra de Sus manos.

“y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es” – 1 Corintios 1:28 (RV 1960).

Dios te ha escogido para establecer Su reino en la tierra, para que por medio de lo que ha hecho en ti puedan glorificarle.

El mayor ejemplo de una oración ferviente e intensa es el mismo Jesús, quien en su momento de agonía antes de ser llevado a morir para cumplir la voluntad del Padre, oró con fervor al Señor para poder soportar todo lo que comprendía pasar por ese proceso tan difícil que solo Él podía sobrellevar.

Ese momento del proceso, que puede representar una situación a la que vivió Jesús en el Getsemaní, es la capacitación del cielo para lo nuevo que traerá Dios a tu vida, y aunque el enemigo creyó que esa circunstancia acabaría contigo, Dios hará de ti una persona nueva y fortalecida, a la cual limpió de todo lo que no le agradaba para que por medio de ella Su nombre pueda ser glorificado.

“Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron” – Hechos 16:25-26 (RV 1960).

El ejemplo de Pablo y Silas enseña que aun cuando el proceso logra atarnos de manos y pies, nuestro corazón siga expresando toda adoración y oración a Dios, no por lo que puede hacer sino por quien es Él. Muchas veces esas cárceles son situaciones en las que estamos encerrados sin poder encontrar la verdadera libertad que solo Cristo puede dar.

Muchas veces, tu oración en medio del proceso no solo te traerá la libertad del mismo, sino que afectará a quienes están a tu alrededor, ya que Dios ha visto en ti un corazón correcto y humilde que está dispuesto a cumplir Su voluntad.

La oración ferviente en el proceso será el impulso para lograr la victoria sobre él y llevarte a nuevos niveles en la fe para establecer el reino de Dios en la tierra.