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¿Qué sucede cuando oramos pidiendo venga tu Reino?

(Martes 01-09-2020)

Pastor Yobany Blanco

Mateo 6:9: “Venga tu Reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”.

Nosotros que hemos creído en Dios, y le hemos aceptado como nuestro Señor y Salvador, somos no solo cristianos, sino ciudadanos del Reino de los cielos, y para orar pidiendo que venga el Reino de Dios, debemos hacerlo desde nuestra identidad, desde la posición que Él nos ha entregado como sus hijos. Cuando Cristo vino a la tierra, Él vino no solamente a perdonar nuestros pecados, aunque la obra de la redención comienza con el perdón de nuestros pecados, Cristo también vino a recuperar el Reino que había perdido Adán al pecar, y Jesús viene a devolvernos a los hijos de Dios, y a los hombres que creamos en Jesús como nuestro Señor y Salvador, nuestro diseño y posición original de autoridad y dominio; todo aquel que entiende que Cristo nos devolvió el Reino de Dios, empieza a recuperar su identidad y posición original, de dominio sobre toda la tierra y sus recursos, para ya no ser dominados ni por el pecado, ni la enfermedad, ni los demonios, ni la muerte, ni la pobreza, ni la maldad.

Dios le entregó el Reino a Adán cuando sopló en él su espíritu, debido a que allí le dio la misma capacidad que Él tenía, Adán empezó a tener todo el desarrollo y autoridad de sabiduría, paz, gozo, trabajo y esfuerzo, el Reino moraba en él, podía vivir con un modelo perfecto de cómo Dios administra el cielo. El Reino de Dios es una extensión del cielo, para que en esta Tierra hagamos las cosas de la forma como se hacen en el Cielo. Adán perdió el Reino cuando Satanás lo hace pecar, pero Cristo viene a la tierra, y al no pecar y caminar en la voluntad del Padre, toma de nuevo la autoridad de Dios, y nos devuelve a los hombres la autoridad en la Tierra. Es lamentable ver ahora a los hijos de Dios conformarse con menos de la verdadera manifestación del Reino de Dios en nuestras vidas, familias, iglesias y países, Dios nos llamó a mucho más de lo que estamos viendo, a una manifestación superior, así que no nos conformemos con una práctica religiosa, a los hijos de Dios nos fue entregado un Reino de poder, de milagros y de autoridad, y hoy en día hemos perdido esta revelación, de que tenemos el dominio para establecer los sistemas del Cielo en esta tierra.

La Iglesia está predicando muchas palabras, y pocas manifestaciones de poder, debemos recuperar el mensaje del Reino, debido a que la sociedad está esperando respuesta de una Iglesia que manifieste el poder, porque el Reino de Dios no solo consiste en palabras, sino en traer lo sobrenatural de Dios a la tierra; ha llegado el tiempo de que el Reino regrese a la tierra y se manifieste, para que no haya más esclavitud, pecado, pobreza y muerte.

Los sistemas de Satanás y de los hombres, han fracasado, no han podido traer paz, justicia, amor e igualdad, sino todo lo contrario, guerras, divisiones, competencias y pleitos, y se debe a que los hombres han sustituido el sistema que Dios les entregó, para que en la tierra hubiese alegría y justicia con religión y modelos humanos, por ello, tenemos que nosotros, los hijos de Dios, en quienes habita la Palabra y los diseños divinos, traerlos a este mundo para que haya armonía, gozo y paz. El Reino de Dios está por encima de todos los reinos de la Tierra, y debemos entender eso. Oremos a Dios pidiéndole que venga su Reino, para que no se haga la voluntad de los hombres, sino la de nuestro Padre que está en los cielos, porque por medio de la oración, hay el poder para lograrlo.

Los reinos de maldad no retroceden con religión, sino con revelación y conocimiento del Reino de Dios operando en nuestra vida, y este Reino es para valientes, es para gente que asume la autoridad y compromiso, y no tienen timidez, sino valentía; ahora, esos valientes con autoridad caminan en lo sobrenatural para traer a Dios y a sus principios. Cuando oramos de la forma correcta, hay una expansión del poder de Dios que va tomando territorio, la gente empieza a cambiar su manera de pensar y de vivir. Cuando Jesús vino, su mensaje fue: “Arrepentíos y convertíos, porque el Reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 3:2). Los únicos que tienen respuestas para que en la tierra haya justicia, paz, salvación y amor, en cualquier ámbito, somos el pueblo de Dios, así que llegó la hora de orar de la forma correcta.

El Reino de Dios es el mundo espiritual y la dimensión en donde Dios vive y gobierna; es el gobierno en el corazón y los espíritus de los creyentes; actúa cuando el liderazgo que ha creído en Jesús, lleva influencia e impacta lo terrenal y humano; es una cultura llena de valores y principios reflejados en la constitución de ese Reino, que es la Palabra de Dios, llamada la Biblia; y, es un sistema de leyes y de principios eternos, que aplican sobre toda área en nuestra vida para tener éxito.

Cuando oramos bíblicamente que venga tu Reino, y se haga tu voluntad, proclamamos la autoridad de Cristo como soberano de las naciones de la Tierra. Cuando alguien pierde la revelación del Reino de Dios, empieza a tener ídolos en su corazón, como otras personas, cosas, sistemas e ideologías, por encima de Dios. Cuando oramos reconociendo el Reino de Dios, Él nos hace nuevas criaturas, así como reyes y sacerdotes para Él.

Apocalipsis 1:5-6: “Y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama, nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre, a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.”

Cuando oramos venga tu Reino, pedimos que la cultura de justicia, paz y gozo, se manifieste. El Reino de Dios en nuestra vida se llevará la tristeza, la depresión y la ansiedad, así como también hará justicia de nuestro adversario, y aquello que nos han quitado, no los devolverá con creces.

Romanos 14:17: “Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”.

Cuando oramos que venga tu Reino, declaramos que las puertas del infierno no prevalecen contra la Iglesia. Dios está preparando a los hijos del Reino, a los que tienen autoridad, y va a levantar una generación de fuego y de dominio, de este momento va a resurgir un mayor poder para los tiempos finales, que el Evangelio no solo será predicado, sino respaldado con prodigios y milagros para testimonio de las naciones.

Mateo 16:18-19: “Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no la dominarán. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos: todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos”.

Cuando oramos que venga tu Reino, los demonios que traen pecado, muerte, enfermedad y pobreza, se sujetan. Hay un reino de las tinieblas que quiere oponerse al avance, a la paz, a la justicia, a la sanidad, al gozo, a la unidad de los matrimonios y a la prosperidad del pueblo de Dios, por eso debemos decir: “Venga tu Reino y hágase tu voluntad, así como en el cielo, también en la tierra”, porque cuando lo hacemos, los demonios tienen que huir.

Lucas 10:17-20: “Regresaron los setenta con gozo, diciendo: – ¡Señor, hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre! Les dijo: –Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Os doy potestad de pisotear serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos”.

Cuando oramos venga tu Reino, la voluntad buena, perfecta y agradable de Dios, viene a nuestra vida y a la tierra. Hay una voluntad de Dios para nuestras vidas, y se nos es revelada por medio de la oración.

Mateo 6:10: “Venga tu Reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.”

Cuando oramos venga tu Reino, aprobamos y prohibimos desde la Tierra, para que se cumpla desde el Cielo. Tenemos poder en nuestros labios, tenemos llaves para que se cumpla todo lo que oremos.

 Mateo 16:19: “Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos: todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos”.

Cuando oramos venga tu Reino, traemos la abundancia y las riquezas de ese Reino a nuestra vida. El Reino de los cielos no está crisis, ni fracasado, hay recursos sin límites, y el Rey nos quiere entregar sus riquezas, ¡van a venir milagros financieros para los hijos del Reino de Dios!

 Mateo 6:31-33: “No os angustiéis, pues, diciendo: “¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?”, porque los gentiles se angustian por todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas ellas. Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.